El mensaje y el mensajero son complementarios. El mensajero es el que planta la semilla, el mensaje. Lo que tiene que crecer es la semilla. También es la tarea del mensajero ocuparse de la planta resultante, para que pueden producirse más semillas. Así, el número de mensajeros puede crecer exponencialmente, en sincronía con las energías del universo infinito que hace crecer a la semilla. Compartir desde el corazón es lo esencial para poder ser un verdadero mensajero. Últimamente es el Creador-adentro (Yo verdadero) que el mensajero tiene que realizar desde adentro. Cuanto más damos (usando la inteligencia y la sabiduría) más profundo podemos entrar en el interior. Hemos llegado desde la misma Unidad y volverémos a ella como un Corazón Único. Eso significa dar al contenido del contenedor una calidad nueva y más grande.
El Mensajero


