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Sales Vegetalizadas

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Debemos conseguir que la sal tenga una asimilación más lenta en nuestro intestino. En el caso del gomasio la grasa del Sésamo tapiza las paredes del estómago haciendo esta asimilación más lenta y a través de la fermentación en el caso de la salsa de soja y el miso.

Gomasio:

Sal molida con sésamo tostado, en la proporción: niños: 1/20 – 1/22; mujeres: 1/17; hombres: 1/15

  • Lavar el sésamo y poner a remojo durante 30min.
  • Colar el sésamo.
  • Tostar las semillas de sésamo en una sartén sin aceite.
  • Remover continuamente de un lado al otro hasta que este dorado y la semilla se deshaga entre los dedos. Al principio saldrá mucho vapor de agua luego se ira secando y tostando, empezará a saltar como las palomitas. Sacarlo inmediatamente a un recipiente nuevo y removerlo hasta que el recipiente coja la misma temperatura, así evitamos la condensación que lo humedecería.
  • Moler la sal marina en un mortero de porcelana.
  • Mezclar y moler en un mortero o suribachi (mortero estriado específico para hacer gomasio), hasta que un 80 % del sésamo este molido
  • Guardar en un bote cerrado.
  • No hacer Gomasio para más de una semana, la semilla comienza a oxidarse en el momento en que la rompemos.

Miso:

Pasta obtenida de la fermentación natural de soja pura Hatcho (para el invierno) o en combinación con cebada Muji (para todo el año) y /o arroz Gemmai (para todo el año).

Es un alimento-medicina, muy buen alcalinizante y depurativo de la sangre.

Previene la arteriosclerosis, protege de las radiaciones.

Debe consumirse sin pasteurizar ni hervir.

Salsa de soja (tamari o shoyu):

Se añade al final de la cocción y se remueve durante unos 10 min. Sin que hierva.

No es aconsejable consumir crudo.

 

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